Todo en el universo es energía. Todo está en permanente vibración: desde las estrellas, los planetas y el mar, hasta nuestros órganos y células. El ser humano se compone de tres cuerpos: uno físico, un cuerpo sutil o astral y otro causal o kármico. Cada uno de estos cuerpos emana un campo energético que vibra a diferentes frecuencias.
El cuerpo sutil puede visualizarse como una plantilla energética del cuerpo físico, cuya forma sólo puede ser plausible en un plano diferente de la realidad material, conocido como la quinta dimensión. Su movimiento no es a través del espacio y el tiempo propios de la dimensión material que el ser humano conoce. Si bien el cuerpo sutil no puede ser distinguido por medio del tacto o la vista, es tan real como el cuerpo físico. La diferencia radica en que su frecuencia vibratoria es mucho mayor y escapa a la percepción de nuestros sentidos.
Así como el cuerpo físico tiene una propia estructura compuesta de huesos, músculos y sistemas que trabajan conjuntamente con el fin que todo funciones correctamente, el cuerpo sutil también está compuesto de un conjunto de órganos. Estos órganos sutiles conocidos como chakras y nadis, aseguran que el flujo de la energía circule sin distorsiones ni bloqueos.

Los chakras, ubicado a lo largo de toda la espina dorsal, son plataforma de luz que permiten el ingreso, movilización, absorción de prana (energía vital), mientras que los nadis son una plantilla energética del sistema nervioso, es a partir de estos canales que los chakras se alimentan y la energía sutil fluye. Alterando la frecuencia vibratoria en estos centros y canales, logramos no solo desbloquear la energía obstruida, sino también acceder a niveles de conciencia mayores.
Además de los chakras y nadis, en Ayurveda se sostiene que la mente también compone el cuerpo sutil, aún cuando tendamos a relacionarla con el cerebro y las funciones neuronales que forman parte del cuerpo físico. A nivel sutil, el campo de la mente es el de la imaginación, el del pensamiento y el de los sistemas de creencias que vamos adquiriendo y creando a lo largo de la vida.
Si entendemos que a través de los alimentos nutrimos nuestro cuerpo físico, los pensamiento y nuestras creencias son las fuentes que alimentan nuestro cuerpo sutil. Si la mente y los pensamientos son sanos, amables y positivos con nosotros mismos, la experiencia de vida que estamos creando en el mundo físico estará alineada con esa realidad. En otras palabras, todo lo que encontramos en el mundo físico, fue creado primero en nuestra mente. ★
Basado en Halpern, Marc. 2001. Principios de la Medicina Ayurveda. Libro para la profesión ayurvédica. Segunda edición en español